Huancayo (Efraín Rojas).- Un grupo de efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP), que están encargados de restablecer el orden en La Oroya, habrían agredid físicamente al sacerdote José Deardorff, de la parroquia Cristo Rey de La Oroya, denunció Mariela Valenzuela, vecina de la urbanización Marcavalle, en La Oroya (Junín).En diálogo con el corresponsal de Ideeleradio, denunció que el hecho se registró al promediar la una de la tarde, cuando el párroco intentaba pacificar la disputa verbal entre manifestantes y miembros de la Policía Nacional.
“Los policías lanzaron bombas lacrimógenas para dispersar a los manifestantes, en esas circunstancias el sacerdote intentó calmar las cosas, pero fue empujado por la Policía de manera brutal y con sus varas le golpearon. También fueron agredidas las madres de familia que estaban con sus hijos, así como un asesor de los trabajadores”, relató.
Pobladores no deben pisar el palito de Doe Run
El sacerdote Miguel Córdova Hurtado, mediador de la Diócesis de Huancayo, indicó, además que viajará a La Oroya, para confirmar o descartar la versión de que además se habría detenido al religioso José Deardorff.
Córdova Hurtado demandó más temprano, a la población de La Oroya y en particular los trabajadores de la empresa minera Doe Run Perú, a no caer en el juego mediático de esta compañía, a propósito de los últimos enfrentamientos.
“Se le pide a la población a no caer en el juego mediático de la empresa Doe Run, es decir, no pisar el palito de la transnacional porque eso no nos llevaría a nada concreto o a una solución pacífica. Yo invocaría a toda la población a mantener la calma, a no buscar un enfrentamiento con la Policía, que es lo que está pidiendo el Arzobispo de Huancayo [Pedro Barreto Jimeno]”, declaró.
“Yo hago eco al pedido del Monseñor y también a la misma Policía a guardar esa calma como tal. La cosa en La Oroya no está nada buena, específicamente porque está paralizada la ciudad, esto perjudica la economía debido a que el bloqueo agarra tres localidades como Huancayo, Tarma y Huánuco. Esto traerá bajas económicas y al mismo tiempo una mala imagen para los mismos trabajadores”, anotó.
Comentó que en la víspera, la Iglesia Católica tuvo que intervenir hasta altas horas de la noche en la liberación de dos ciudadanos. Denunció que estas dos personas fueron detenidas arbitrariamente cuando transitaban durante las manifestaciones de ayer.
“No tenían delitos solo pasaban por ahí. Se trataba de un joven y una señora que tenía en brazos a un niño 6 meses y otro de 4 añitos”, subrayó.






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